Davalos tiene miedo ?.

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Del protagonismo al silencio: el llamativo cambio de actitud de un concejal en el mismo escenario
El contraste no pasa desapercibido y salta a la vista. En el mismo evento, con apenas un año de diferencia, la transformación en la actitud del concejal de San Lorenzo, Juan Pablo Dávalos, es tan evidente como sugestiva.

En la edición anterior, se lo veía completamente integrado a la escena: postura relajada, cuerpo orientado hacia los protagonistas, cercanía física con los participantes y una expresión abierta que acompañaba el clima festivo. Sin rigidez ni distancia, incluso compartiendo el centro del momento, su lenguaje corporal transmitía comodidad, confianza y una clara intención de ser parte activa del acto.
Pero este año la imagen fue otra. Muy distinta. Casi opuesta.

Ubicado en un segundo plano, con postura rígida, movimientos mínimos y gestos prácticamente inexistentes, el concejal adoptó un perfil llamativamente bajo. Los lentes oscuros, lejos de ser un detalle menor, funcionaron como una barrera que cortó el contacto visual y reforzó una sensación de distancia y resguardo. Sin sonrisas visibles, sin interacción destacada y con el cuerpo contenido, su presencia se diluyó entre el resto de los funcionarios.

La comparación es inevitable: de mostrarse cercano y participativo, a aparecer cerrado, distante y casi ajeno al clima del evento. Incluso en el momento de la premiación —instancia que un año atrás lo encontraba involucrado—, esta vez se mantuvo sin protagonismo, sin gestos de acompañamiento y sin señales de entusiasmo.
Este cambio de actitud se da en un contexto particular: Dávalos se encuentra mencionado en una investigación judicial en curso, en la que —según trascendió— podría enfrentar una eventual imputación vinculada a presuntos hechos de peculado y falsificación de firmas. Hasta el momento, no hay confirmaciones oficiales ni resoluciones judiciales firmes.
En política, el cuerpo también habla. Y en este caso, el mensaje parece claro: algo cambió











